El picinic perfecto

En el último boletín de Consumer nos daban las claves para realizar una comida campestre perfecta. Un día en el monte con un almuerzo ecomida campestren condiciones puede hacer que nuestra estancia sea inmejorable y que quede en nuestra memoria. Algunas de las calves están en qué comida llevar ya que no todos los alimentos llegan tras una caminata en buen estado, cómo presentamos el picnic (como dicen las madres «comemos por los ojos») y por supuesto elegir un paraje con sombra y vistas espectaculares.  Consejos para un picnic perfecto

Las siguientes son ideas prácticas de gran ayuda para tener en cuenta en un día de picinc en el monte o en el campo 8esto es un remix de los consejos que dan en la web de Consumer) adaptado a un almuerzo de monte:

  •   Alimentos seguros: debemos de tener en cuenta una serie de aspectos de seguridad alimentaria, sobre todo porque es difícil de mantener la cadena de frío y conservar los alimentos a la temperatura adecuada, aun cuando usemos neveras portátiles. Para disfrutar de un picnic sin peligro es importante contar con una nevera transportable y ubicarla en algún sitio a la sombra. Habrá que tener en cuenta no mezclar alimentos crudos y cocinados (para evitar las contaminaciones cruzadas), llevar los vegetales bien lavados desde casa y prescindir de algunos elementos problemáticos, como la mayonesa o el huevo.
  •    Comodidad: Cualquier menú, por rico que sea, se disfruta menos si estamos incómodos. En el caso de un picnic, esto significa dos cosas: llevar ciertos enseres importantes y elegir con cuidado la comida; si la comida se va a realizar en el transcurso de una ruta llevaremos lo mínimo por ello he eliminado de esta lista la vajilla, aunque sea liviana. Para comer a gusto en el suelo -en general sobre la arena o la hierba-, es necesario contar con un mantel amplio y, si es posible, algo grueso. Esto nos aislará de la humedad y la dureza del suelo, mantendrá a raya a las hormigas e insectos y evitará que tengamos que aguantar alguna piedra o raíz mientras estemos sentados.
  •     Comida. Algunas recetas, aunque son deliciosas, resultan poco prácticas para una comida campestre, dado que estaremos en el suelo. Platos a aparcar -por comodidad y seguridad- son aquellas preparaciones que contengan huevo poco cocinado, mayonesas caseras o pescado crudo o semicrudo y potajes.
  •     Mejor nevera que cesta. A la hora de transportar los alimentos es fácil dejarse llevar por la imagen idílica de la cesta de mimbre. Lo más recomendable es contar con una nevera transportable, cerrada y con los llamados blocks de plástico helados, que nos ayudarán a mantener los alimentos a una temperatura fresca.
  •     Recipientes separados y cerrados. Los alimentos deben llevarse por separado y en recipientes cerrados, de manera hermética. La mejor opción son los tupper o táper. Además de ser la opción más ecológico, ya que estos envases se pueden lavar y reutilizar una y otra vez y no así el papel de aluminio o cualquier otro envoltorio. Este consejo vale tanto para las ensaladas, las verduras, el arroz y la pasta, como para los elementos de charcutería y los quesos, que si los envolvemos con un simple papel pueden ensuciar al resto de los alimentos.
  •  Arroz frío, una opción que da juego. Los arroces aguantan bien el transporte, pero para consumirlos en frío debemos prepararlos de un modo similar a la pasta. En casa, antes de salir, cocemos el arroz durante 18 minutos con agua y sal. Luego refrescamos bajo el grifo y escurrimos para que quede suelto. Lo llevaremos en un recipiente hermético, ya sea para aliñarlo en el momento de comer, servirlo con unos tomates cherry y una salsa pesto, o agregarlo a la ensalada.
  • Algo de picoteo, como unos quesos en tarrina para untar en el pan, o algunas conservas (tipo anchoas en aceite, o un sobre de salmón ahumado) con las que elaborar un entretenido entrante. Algún tipo de fiambre -ya sea en lonchas o cortado por nosotros- como fuet, chorizo o una latita de paté, será de gran ayuda para hacer tentempiés muy ricos, acompañados de unas tostas y unos frutos secos, tipo pasas o avellanas.
  • Es mejor decantarse por productos ligeros y fáciles de comer -como bocadillos o sándwiches– o alguna ensalada con verduras que llevaremos limpias, secas y sin aliñar. Esto último es muy importante: la vinagreta o el aliño deben ir en un bote aparte, para que cada persona agregue a su gusto en el momento de consumir. Si llevásemos la ensalada ya aderezada, el ácido del vinagre la oxidaría y estropearía su textura y sabor.
  • Postres y bebidas, tan naturales como se pueda. La mejor bebida siempre será una buena botella de agua -o algún zumo fresquito, si cabe- y el mejor postre es, sin duda, la fruta fresca de temporada.

 

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